martes, 29 de marzo de 2016

"Inchaallah". Semana Santa en Marruecos. Testimonio de Gonzalo

Esta Semana Santa he tenido la oportunidad de viajar con las Misioneras Oblatas a Tetuán. Éramos un grupo de 16 españoles buscando una experiencia distinta cerca de gente que nos necesita y de acompañar en esas fechas tan importantes a la pequeña comunidad cristiana que vive en la ciudad.

Ya en Madrid, analizando todo lo vivido, solamente puedo dar gracias por una invitación que ha cambiado mi forma de ver el mundo. En mi interior se juntan un montón de sentimientos y vivencias que no puedo asimilar de golpe y que estoy seguro, iré compartiendo poco a poco con la gente que me rodea. Mientras tanto, me gustaría dar testimonio de mi Semana Santa prestando atención a cuatro aspectos que me han marcado de forma especial.

Desde el principio, mi salida de España me supuso un encuentro con Dios. Haber dejado los prejuicios en casa me ha permitido sorprenderme con todo y he sabido descubrirle en cada una de las cosas nuevas que aprendía en Tetuán. La vida en Tetuán es mucho más natural... los olores de la medina, los sonidos de la ciudad, el color verde de las montañas... todo ello me ha satisfecho y remitido a una oración más profunda y cercana a Dios.


Por otra parte quiero hacer mención a los vínculos que he establecido con la gente que he conocido. El diálogo interreligioso y la convivencia con personas de una cultura tan distinta sólo han podido enriquecerme como cristiano y como persona. He conocido a gente espectacular que sabe vivir cada día el amor de Dios y el servicio a los demás, desde su propia cultura. A ellos le estoy también profundamente agradecido.

Y esta es la tercera cosa de la que quiero hablar. Si hay algo que dejo en Tetuán, es el amor. Por fin he comprendido en qué consiste esto y lo que realmente implica; y no me cabe la menor duda de que Dios me llama al amor a través del servicio a los necesitados. Tengo un carisma misionero, y haberme ido de misión a Tetuán ha valido para que me convenza aún más de ello. No quiero seguir viviendo sin servir a los demás.

Por último me gustaría hablar de una expresión árabe que he aprendido: "inchaallah". Significa "si Dios quiere". Sé que fue Él quien me llamó a salir de mí mismo y que esto ha sido posible porque Él ha querido que así fuera. También espero volver algún día sabiendo que será posible, si Dios quiere otra vez.

Ya de vuelta a la rutina, sólo pienso en llevar a casa y a mi vida todo lo que he visto y aprendido. Que esta semana no caiga en saco roto y se convierta en una semana de vacaciones más,  como las de cualquier otro estudiante que ahora vuelve a las clases igual que cuando se fue. Que mi vida sea un testimonio constante de esta experiencia y que este testimonio se materialice en una entrega plena a la gente que me rodea. Ahora es cuando empieza la misión de verdad, la de cada día. Con mis seres queridos y el acompañamiento oblato estoy seguro de que me será más fácil hacer real este deseo. 

¡Feliz Pascua de Resurrección!

Gonzalo.


2 comentarios:

  1. Gonzalo cómo me alegro de tu experiencia. Gracias por compartirla.

    ResponderEliminar
  2. Te felicito por lo que has vivivdo y lo que has experimentado. Que te ayude a ser más consciente de la importancia de servir y estar atento a las necesidades de los demás. Un saludo.

    ResponderEliminar