domingo, 6 de marzo de 2016

Resumiendo el 200 aniversario: un momento de gracia

Un momento de gracia. Así me atrevo a definir la celebración del bicentenario oblato tenido el pasado fin de semana del 26 al 28 de Febrero en nuestra casa de Pozuelo. Sin duda alguna, ha significado para todos nosotros, un motivo para experimentar la alegría de sentirnos dentro de la dilatada y hermosa historia de la Congregación, como familia oblata. Hemos participado todo el fin de semana un grupo fijo de unas cien personas, niños, jóvenes, familias, mayores, oblatos, oblatas, familiares, amigos…, a los que se han ido añadiendo más personas en los distintos actos tenidos. Quiero resaltar aquí la presencia del matrimonio Pedro y Zenaida, oblatos honorarios, que han venido desde Venezuela, representando a lo oblatos y familia oblata venezolana. Hace ya 25 años que llevan colaborando con nosotros en aquella no fácil misión.

Siguiendo las palabras que nuestro Superior General, P. Louis Lougen, escribió a los Superiores Mayores el pasado 8 de Septiembre de 2015 sobre cómo celebrar en cada Provincia el Bicentenario nos decía: “El 25 de Enero debería ser conmemorado solemnemente en cada Unidad y en todos los niveles. Esto no significa que deba hacerse de manera pomposa o con lujos. Sin duda, en este día, oblatos y asociados se reunirán para celebrar juntos la eucaristía. Les invito a pasar también “una hora santa con el Señor y una hora santa con los pobres.” Por favor, celebren en sintonía con la realidad en que viven, de manera sencilla pero significativa. Deberíamos pasar tiempo ante el Santísimo, dando gracias y alabando al Señor por el don de nuestra vocación y de nuestro carisma. También deberíamos estar en unión con los pobres, de una manera que sea significativa y coherente con nuestras vidas. Invito a nuestras comunidades a dedicar un tiempo a compartir la fe en torno a nuestro amor hacia lo oblato, hacia nuestra vocación y nuestro carisma”. Durante estos días hemos tratado de hacer realidad estas palabras suyas, teniendo distintos momentos para compartir la fe y la vida entre nosotros, con el Señor y con los pobres.


Así el viernes comenzamos nuestra celebración con una vigilia de oración en la capilla de los Mártires sobre la luz del carisma, esa luz que iluminó a San Eugenio hace doscientos años y que continúa iluminándonos a todos y cada uno de nosotros como familia oblata.

El P. Paolo Archiati, Vicario General de la Congregación, nos ayudó la mañana del sábado con su reflexión, a mirar el pasado con gratitud, con una mirada histórica hacia las personas y acontecimientos más significativos de nuestra dilatada h
istoria, a vivir el presente con pasión y abrazar el futuro con esperanza, invitándonos a compartir por grupos sobre estos mismos puntos. ¿Por qué cosas estoy agradecido al Señor?, ¿tengo la misma pasión hoy, que san Eugenio por el Evangelio y la evangelización?, ¿con qué mirada de ánimo miro al futuro? Sin duda alguna toda una invitación y programa para todo este año.



Concluimos la mañana con la Eucaristía presidida por el P. Archiati, en la que nos hizo una hermosa meditación sobre la parábola del Padre de la Misericordia, en este año de la Misericordia que estamos viviendo.



Por la tarde, tras una breve oración de envío, nos impuso uno a uno la cruz oblata, para ser misioneros de la misericordia con los más pobres y abandonados al estilo de San Eugenio, pidiéndonos que esa tarde de compartir con los pobres, no quedara sólo en un hermoso gesto, sino que formara parte de nuestra vida cotidiana. “Evangelizare pauperibus misit me. Pauperes evangelizantur”, es nuestro lema. Así nos dividimos en siete grupos, para dar café con leche y unas pastas a los sin techo por las calles de Madrid, animar varias residencias de ancianos, visitar centros de disminuidos psíquicos y físicos y los más pequeños, repartir caramelos y dulces a los viandantes. Así vivimos nuestra hora santa con los pobres.

Por la noche volvimos a reencontrarnos juntos en nuestra capilla de los Mártires, para revivir, a través de imágenes, vídeos, música y teatro, el sí de San Eugenio a Dios desde el inicio de su existencia, hasta el momento en el que se une a otros compañeros sacerdotes para formar una comunidad el 25 de Enero de 1816. Un sí a Dios que los oblatos y la familia oblata trata de perpetuar en el hoy del mundo a través del conmovedor testimonio de hermano oblato más anciano de nuestra Provincia Mediterránea, el hermano Nicolás, que a sus noventa años continúa dando su sí al Señor en la comunidad oblata de Aluche, sirviendo al Señor en la mesa del Altar y sirviendo al Señor en la mesa de la comunidad. 




Finalmente el domingo, tras compartir por grupos la experiencia de compartir con los pobres de la tarde anterior, celebramos la solemne eucaristía con el P. Provincial y toda la familia oblata en España, incluyendo a los dos laicos oblatos honorarios, un matrimonio de Pozuelo (Javier y Engracia) y un matrimonio de Venezuela (Pedro y Zenaida). En su homilía, el P. Alberto Gnemmi, siguiendo las lecturas del día, hacía un paralelismo entre la experiencia de la llamada y el envío de Moisés, la experiencia de San Eugenio ante el crucificado aquél viernes santo de 1807 y la nuestra, invitándonos a sentir esa llamada de Dios a través del crucificado, impulsados por el Espíritu, por y para la Iglesia en este mundo de hoy.

Dimos gracias a Dios más tarde, en la acción de gracias, a través de un vídeo en el que 200 personas dan 200 motivos por los que están agradecidos a Dios por del carisma oblato. 


Y concluimos nuestra celebración eucarística vivida en un profundo espíritu de fe, compartiendo
también la mesa, una mesa festiva, en la que incluso cantamos el “Cumpleaños feliz” con una tarta conmemorativa del evento celebrado.

Por último, inauguramos una exposición histórica y artística del carisma oblato en el territorio español, mostrando algunos artículos religiosos del propio San Eugenio, los codex históricos de algunas de nuestras casas, escritos de nuestros Mártires, e hitos más significativos de nuestra historia. 

Reeditamos el librito “Un año con san Eugenio” para poder meditar una frase de san Eugenio cada día, y repartimos una oración para continuar celebrando este año de gracia que el Señor nos regala.
Como dije al inicio, un momento de gracia que nos ha ayudado a mirar el pasado con gratitud, vivir este fin de semana con pasión y abrazar el futuro con esperanza.

P. Ismael García omi, Vicario Provincial

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